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Deportes marciales y Artes marciales

Deportes marciales y Artes marcialesDeportes marciales y Artes marciales son conceptos que tendemos a confundir.

Imaginemos que realizamos un reportaje paseando por la calle, que paramos a una persona al azar y que le pedimos que nos explique con sus palabras lo que es un arte marcial. Lo primero que se le vendrá a la cabeza será, posiblemente, la imagen de un quimono blanco anudado con un cinturón negro, le vendrá muy probablemente a la mente el ejemplo del Judo y del Karate y nos dirá que se trata de deportes asiáticos de combate. Así es, los conceptos deportes marciales y Artes marciales, los encontramos muy ligados entre sí en la sociedad de hoy, pero en realidad habría que distinguir las disciplinas deportivas de inspiración marcial y verdaderas artes guerreras. Llegados a este punto se resuelve necesario esclarecer lo que entendemos por deporte y arte marcial.

En sentido estricto los podemos entender como elementos claramente diferentes si por deporte nos referimos a una actividad lúdica que ni siquiera siempre implica actividad física –caso se considere el ajedrez una disciplina deportiva-, que está sujeta a un reglamento y que cuya finalidad, o por lo menos su ideal, es la competición. Y bien, el deporte no es algo nuevo de las sociedades modernas, sino que es tan antiguo como las artes marciales. Pensemos en los hombres de las cavernas, en sus pequeñas festividades, cánticos alrededor del fuego, tal vez jugando, compitiendo por parejas, a ver quién derriba a quién, o en épocas posteriores, en torneos de tiro con arco o, sin irnos tan lejos, en la Europa medieval, las justas. Una parte, más o menos pequeña, de las destrezas de lo que era algo puramente pragmático, una herramienta de supervivencia como la caza, la defensa contra depredadores y otros humanos, se podía, con ciertas modificaciones, utilizar en festejos para medir la condición física y habilidades de los guerreros. Tampoco podemos olvidar que en la antigua China proliferaban compañías circenses en las que se mezclaban movimientos de inspiración marcial, alardes acrobáticos, canto e interpretación. Los actores subían al escenario emulando épicos combates de los legendarios guerreros, pero lo que estos artistas hacían para ganarse la vida no tenía prácticamente nada que ver con las disciplinas que entrenaban los soldados y los Biao Jú (镖局) [pronunciado: Piao Chií] “Lanceros” o “Escoltas, por ejemplo. Estos no sabían realizar saltos acrobáticos, patadas voladoras, ni defenderse de una agresión con movimientos tan ornamentados. Su único propósito era la eficiencia en combate, entrenarse para afrontar situaciones reales en las que literalmente se jugaban la vida.  Llegados a este punto podemos ver que la frontera entre deportes marciales y Artes marciales de inspiración marcial es bastante clara, aunque encontremos elementos comunes. En esencia una disciplina guerrera bebe de una tradición milenaria de grandes Maestros y luchadores que hicieron del combate toda una ciencia y carece de reglamentos o límites. En los entrenamientos de las artes marciales propiamente dichas nos encontramos con ejercicios destinados a educar nuestras reacciones; secuencias de movimientos que repetimos una y otra vez con el único propósito de ser aplicados al combate, no exhibidos sobre el tapiz; Tàolù (套路) [pronunciado: Tháaolúu] “Rutinas” o “Formas” con armas como preparación a la esgrima con sables, espadas, varas, lanzas… Cuanto al Wǔ Shù, llamémosle “Olímpico” por su aspiración a ser reconocido como tal en las futuras olimpiadas del 2020, se podría decir que se trata de una disciplina gimnástica diseñada por instituciones gubernamentales chinas alrededor del año 1950. Así nos define los boxeos modernos, deportivos,  Roger Itier en la página 48 de su obra El gran libro del Kung Fu W Shu:

Estas escuelas de boxeo chino no tienen aplicación marcial; sus estudios se centran en la acción física y la destreza técnica, el esteticismo y el carácter atlético en detrimento de la eficacia. No se trata ya de un arte marcial, sino de un deporte de competición emparentado con la gimnasia acrobática, salvo raras excepciones, como el Dachenquan o el Yiquan (Boxeo de la Intención), creado por Wang Xiangzhai en 1949, y el Jingang pochan ziran men (estilo natural de la corriente chan de la divinidad Jingang), que fue un estilo del monasterio de Shaolin de Songshan, pero que en su forma actual parece más moderno e influenciado por el Kick-Boxing.

    Mientras los ancianos Maestros siguen practicando con una filosofía, un modo de entender el arte marcial distinto, perfeccionando sus movimientos, evolucionando las técnicas para afrontar ataques de disciplinas exóticas para la tradición china como el Jiu-Jitsu o el boxeo inglés, la International Wushu Federation (IWUF) y la Chinese Wushu Association (CWA)  dan forma a tal vez a uno de los deportes atléticamente más exigentes del mudo, un arte maravilloso, elegante y refinado, espectacular, pero drásticamente distanciado del varadero patrimonio marcial autóctono. Dicha disparidad la vemos implícita en ejemplos como el que nos muestra Qian Dailiang, director general de la compañía de desarrollo de Shàolínshì (少林寺) [pronunciado: Sháaoliínshíi] “El templo del joven bosque” de Hénán (河南) [pronunciado: Jeénaán], en el artículo publicado en la web spanish.china.org, con respecto a la presentación del Wǔ Shù durante las ya pasadas olimpiadas de Beijing 2008:

El wushu chino pertenece a los deportes competitivos, mientras que el wushu shaolin es propio de las artes marciales tradicionales. Los dos tienen diferentes naturalezas, estándares y conceptos“.

   Finalmente es cuestión obligada hablar de arte marcial y evolución.. Naturalmente todo está en constante movimiento, en contante transformación. El mundo de hoy es muy diferente a las épocas de antaño en donde las destrezas bélicas todavía no habían sido desplazadas por las armas de fuego. Tampoco las necesidades de la sociedad actual son las mismas que en épocas pasadas y, en cierto modo, las artes marciales se pueden considerar un anacronismo, y la línea que separa los deportes marciales y Artes marciales es cada día más fina. Por ello nos encontramos con disciplinas deportivas que centran su atención en la estética, el espectáculo y la destreza gimnástica. Hoy nadie se prepara a conciencia para galopar al campo de batalla y jugarse la vida, nadie tiene que defenderse empuñando un sable y por eso no es extraño que las prácticas marciales deportivizadas, adaptadas a los nuevos tiempos, no se asemejen casi en nada a las verdaderas artes guerreras. ¿Pero implica esto que no exista interés o no se puedan reproducir los entrenamientos de otra hora? ¿No tiene sentido la práctica tradicional? ¿Ya no se entrena con un enfoque pragmático, buscando la mayor eficiencia en combate real? Es curioso que incluso muchas Escuelas presumen de hacer mucho combate “libre” donde finalmente aplican normas o limitaciones. Pero no siempre tiene que ser así. Miremos a Japón, por ejemplo, en donde convive la vanguardia tecnológica con el culto a la tradición y a la identidad nacional nipona. Vemos como un ejecutivo de traje y corbata que sale de su oficina, en donde trabaja desarrollando, por ejemplo, software, viaja en taxi a un edificio de arquitectura histórica, dentro del cual viste la ropa tradicional de su pueblo, reverencia a su Maestro y entrena con una catana auténtica, afilada, buscando el corte perfecto en un tatami enrollado alrededor de un bambú. ¿A caso necesitará adquirir habilidades empuñando una peligrosa catana para defender su vida o la de su señor feudal en la guerra? Naturalmente que no, pero está realizando un camino de auto-superación, auto-realizándose con una práctica que honra a sus antepasados y cultura. Además de ello, a mano vacía es capaz de afrontar con éxito a un hipotético agresor, delincuente, que acosa a una oportuna víctima en el metro de Tokio, pongamos por caso. Y así, mientras en Japón entrenan, por ejemplo, la esgrima con boken, en China atletas de élite danzan con impresionantes movimientos acrobáticos sobre un tapiz, empuñando armas de atrezo, sables de hoja flexible, etc.. Ahora bien,  si nos vamos a la humilde escuela de algún veterano Maestro, quien enseña de forma familiar, como a él le enseñaron en su día, sin importarle lo más mínimo lo que haga y promueva la International Wushu Federation (IWUF) y la Chinese Wushu Association (CWA), nos encontramos con lo que estábamos buscando, una verdadera arte de guerra, rancia, cargada de tradición, de experiencia y completamente funcional. Sin embargo observamos algo que para el estudiante amateur resulta extraño, el Maestro confiesa que no se reproducen los movimientos de los Maestros predecesores, las Tàolù (套路) [pronunciado: Tháaolúu] “Rutinas” o “Formas” han cambiado algo y nos encontramos con algunos añadidos, reformas, retoques… En efecto, el arte marcial ha evolucionado, pero ha evolucionado como tal, como disciplina pugilística, como ingeniería de lucha, no se ha transformado en una gimnasia de exhibición, en un entretenimiento o en una actividad más de gimnasio. Esto lo vemos en algunas líneas de Wing Chun Kuen, ya que cuando los chinos se encuentran con los boxeadores ingleses, por poner un ejemplo, ven movimientos y tácticas de combate que no conocían, lo que los obliga a actualizar sus sistemas de combate, a añadir defensas, tácticas, etc.. Lo mismo ocurre cuando los Maestros emigran por motivos políticos o económicos a otros países como Australia o Malasia, entre otros, entrando en contacto con sociedades cosmopolitas en las que descubren a practicantes de Jiu-Jitsu, lucha olímpica o boxeo tailandés, verbi gratia. Dichas experiencias invitan a perfeccionar, a retocar el Wing Chun Kuen u otros estilos ancestrales, y por eso, no es el mismo el Wing Chun de mediados del siglo XIX, que el de principios del XX, mediados del mismo o el que practicamos en nuestros días en algunas Escuelas preocupadas por actualizarse o con una mente abierta. Aquí encontramos el efecto palpable de algo tan natural como es la evolución, pero sin la necesidad de renunciar al arte marcial como tal y transformarla en un espectáculo, en atrezo. Lo triste es que últimamente la evolución de disciplinas marciales como el Wing Chun, es precisamente hacia el deporte y la salud, con programas de estudios que buscan el sudor y no la destreza marcial, por lo que también habría que hablar de involución que intenta de nuevo acercar los deportes marciales y Artes marciales. Pero este aspecto resulta un tema amplio, y lo abordaremos en próximos artículos.

Deportes marciales y Artes marciales: contendidos relacionados.

http://tkdteam.com.ar/diferencia-entre-deporte-y-arte-marcial/

http://www.hispagimnasios.com/foro-de-artes-marciales-f2/topic79482.html

http://artesmarcialesdelmundo-oz.blogspot.com.es/2012/09/arte-marcial-o-deporte.html

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2 Comentarios
(WIOK no se responsabiliza de los comentarios de sus lectores)

  1. Daniel dice:

    Muy buen artículo!! Falta la firma del autor, pero por lo claro que está explicado me hago una idea de quién es.
    Me alegro de que haya escuelas como ésta, que se centran en el arte marcial con el objetivo que fué creado, y poder aprender realmente un estilo de lucha que me sirva para aplicar en la vida real, y no precisamente haciendo acrobacias ni coreografías vistosas.
    Un saludo…

    • WIOK Staff dice:

      Si este articulo tambien me gusto mucho y estoy totalmente de acuerdo contigo en que para la realidad necesitas algo real. Buen dia!

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