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Paciencia en las Artes Marciales

Existe un componente del aprendizaje y entrenamiento en Wing Chun, que resulta común a otros estilos de Kung Fu: el entrenamiento mental y del yo interno.

Entendemos por entrenamiento mental el cultivar ciertas aptitudes, que poco tiene que ver con las físicas, pero que sin embargo están unidas entre sí, pues desarrollarlas mejorará nuestras cualidades técnicas, permitiéndonos ampliar nuestros horizontes dentro y fuera de la Escuela, aplicando el Wing Chun más allá de su faceta de combate e integrándolo en nuestra vida diaria, donde veremos que sus principios básicos o de fuerza pueden facilitarnos la toma de decisiones correctas, tanto profesional como personalmente. Pronto desarrollaremos una serie de artículos hablando de algo más que formas, aplicaciones, secciones, desplazamientos, tocando la parte interna del Estilo, que también la tiene y muy rica, pero que es la gran olvidada. Pero hoy toca matizar cuáles son las características a desarrollar para un correcto entrenamiento mental, particularmente en Wing Chun, cuyo enfoque como Arte Marcial persigue objetivos muy definidos usando estrategias muy particulares. Sin embargo, muchas de estas características mentales son deseables en cualquier Arte Marcial y a poco que medites sobre ello, verás que su potencial es tremendo en la vida y en las relaciones.

En este artículo empezaremos por la que considero primera y más importante.

Paciencia

paciencia en las Artes MarcialesLa paciencia es la gran olvidada en la actual sociedad tecnológica llena de prisas, compromisos, agendas, sistemas de gestión del tiempo y teléfonos “inteligentes” que no paran de pitar en todo momento, evitando que nos desconectemos de la Red que inicialmente creamos para interconectar ordenadores y a la que ahora nos conectamos nosotros, nada más despertar por la mañana. Incluso nos relacionamos con prisas cambiando cafés y charla, por redes sociales que virtualizan nuestra comunicación donde en realidad, todo es impersonal y nada privado, pero eso sí, conseguimos “optimizar” el tiempo.

Vivimos en verdad de forma tan acelerada, que incluso en nuestro tiempo de ocio somos incapaces de tener unos momentos de paz y descanso verdaderos. Crecemos y vivimos en una sociedad curiosa en ese sentido porque por un lado, nos impone el agobio del reloj y por otro se esfuerza en que perdamos el tiempo con cantidad de cosas, quizás lo primero sea consecuencia de lo segundo, o no.

Desde pequeños toda la sociedad nos educa así y en cierta medida, nos exige claudicar, ya sea desde la óptica del trabajo, como del ocio o las relaciones personales.

En otras sociedades, dicen menos desarrolladas, viven más despacio sin tantas prisas y por lo tanto no necesitan conservar su paciencia porque jamás la han perdido. Esto también ocurre mucho con la gente mayor que a nuestros ojos parecen ralentizarse y sin embargo, superándonos en sabiduría y experiencia, son capaces de tomarse su tiempo para hacer casi cualquier cosa, mientras nosotros, que hemos guardado en el cajón nuestra paciencia, vivimos nuestra vida a camara rápida.

Todo ello se traslada inevitablemente al aprendizaje de cualquier tipo, donde buscamos lo mismo: optimizar el tiempo aprendiendo lo antes posible, rápido, sin paciencia. Nos programamos ya desde muy jóvenes en la búsqueda de resultados rápidos y todo lo que salga de ese guión, acaba pronto aburriéndonos, derivando en abandono. Irónicamente eso nos genera una sensación de dificultad para conseguir aprender muchas cosas, porque tendemos a no acabar lo que empezamos… por falta de paciencia.

Lo cierto es que, para aprender cualquier cosa hace falta dedicación y esfuerzo, pero la paciencia es especialmente esencial en Wing Chun y otros estilos de Kung Fu, pues tenemos que asumir que aprender tiene un proceso y lleva su tiempo reprogramar nuestra mente y cuerpo para que hagan un trabajo coordinado. Hay que esforzarse en disponer de ese tiempo especial de desconexión, donde nuestro cuerpo es controlado por nuestra mente y disfrutar de poder hacerlo. A mí me gusta pedir que tras el saludo inicial, al comienzo de la práctica diaria, todos los problemas, preocupaciones, trabajos y prisas se queden justo detrás de la puerta para que al finalizar la clase, uno tenga la oportunidad de retomarlas habiéndolas olvidado por un corto tiempo, cada día.

¿Cuánto tardare en aprenderlo todo? Es una de las preguntas típicas, pero no pretendas ser Cinturón Negro rápido y huye de quien te promete algo así. No hay atajos en Kung Fu, sólo estás tú y tu paciencia para aprender. Abandona la senda de las prisas. Por el contrario deja que todo fluya de una manera natural, como cuando uno sube una escalera peldaño a peldaño. Apóyate en tu instructor y deja que sea él quien decida por ti tu progreso, eso te permitirá centrarte e irónicamente conseguirás mucho antes tus objetivos. Apóyate en tus compañeros de práctica cultivando juntos la paciencia, disfrutando de cada sesión o clase, sonríe y disfruta. Sólo entonces disfrutarás del Kung Fu a un nivel muy superior.

Ten paciencia y disfruta de la vida y de tu camino en el Wing Chun.

Feliz día!

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